Tenemos Agencia Espacial y campesinos pobres.

Puede ser que el tema tenga tiempo discutiéndose, que atienda a peticiones de sectores interesados, pero la prioridad no concuerda con la realidad.

Este esquema desaparece la pobreza como por arte de magia, pero no es magia, es tan solo el cambio de paradigma que abandona el neocolonialismo,
entrando al mundo de la plena cooperación y liderazgo para la sustentabilidad.

No se critica ni los 10 millones de pesos, ni la tecnología desarrollada en el espacio.  Tan solo no hay coherencia cuando hablamos de avances y de tecnología, en ejemplos tan fundamentales como:

  1. Asfaltar una avenida y que no se le hagan baches.  La tecnología para calles antibaches la tenemos, pero no la usamos
  2. Fabricar biodigestores para las aguas negras y generar metano. Tecnología la tenemos y no la usamos de manera generalizada.
  3. Eliminar los basureros o rellenos sanitarios.  Sabemos qué hacer con cada elemento en los basureros para que no existieran los basureros, tenemos la tecnología y no la seguimos.
  4. Energía eólica.  Sabemos cómo hacer generadores eólicos, tenemos en cualquier universidad estatal, la tecnología para hacer generadores, las hélices, las estructuras y nos decidimos por comprarle a marcas extranjeras.
  5. Energía Solar: tenemos le conocimiento para crear los semiconductores más rudimentarios aunque sean de baja eficiencia.  Tenemos acceso a comprar patentes sobre nuevas tecnologías.  Pero preferimos comprar celdas solares en lugar de hacerlas nosotros.
  6. Producción de cerveza. Conocemos el proceso y en lugar de que tengamos “cervezas de la casa”, viene Heineken a comprarnos los símbolos de la pujanza que nuestro empresariado tuvo alguna vez.

La lista sería interminable pero comprobaría que no necesitamos crear más tecnología.  Con tan solo USARLA Y APLICARLA tendríamos para muchisimo desarrollo nacional y crecimiento del PIB, pero, si ni eso hacemos ¿acaso tiene sentido pensar en crear tecnología si no sabemos aplicar la que ya existe?

No es posible que una hectárea de campo produzca 10,000 pesos al año y a nadie le importe.  No es posible que una ciudad pueda crecer ilimitadamente arrasando con los recursos naturales, los acuíferos y se vaya tragando el campo que costó vidas de revolucionarios, esos por quienes este año festejamos.

Tenemos 190 millones de hectáreas y 27 millones de familias.  No tenemos realmente problemas de espacio.  Estrictamente hablando, nos faltarían manos para poder cuidar el suelo que tenemos.  La urgencia de cuidar y hacer producir nuestro suelo debería estar antes que pensar en gastar en algo que no nos da de comer ni genera empleo de manera masiva.

El campo sí puede dar empleo masivo, pero puede pasearse por carreteras y caminos durante días,  sin ver otra cosa que un suelo mexicano sub utilizado y a veces intacto,  mientras que parece haber una extraña urgencia de amontonar gente en ciudades para venderles tierra a precios de 5,000, 10,000, 20,000 o más pesos el metro cuadrado.

Ya en temas pasados habíamos revisado que la riqueza se crea con el trabajo y no podemos siquiera discutir que tengamos toda la infraestructura necesaria, ni que nuestro suelo está siendo bien cuidado.

Por lo que tan solo en cuidar el suelo, plantarle vida y hacer que las lluvias corran por canales apropiados, que existan sistemas de transporte terrestre planeados y cadenas productivas calculadas que permitan (1) que el empleo más humilde sirva para adquirir una canasta básica valuada en 25,000 pesos  y lo que ésta implica: vida digna, educación de calidad, vivienda, vestido, vacaciones, transporte, cultura, esparcimiento- y (2) que la rentabilidad  hacia el empresario  equivalga a 10 millones mensuales por cada 1000 trabajadores, con tan solo eso, estaríamos sustentando un PIB de 32 billones de pesos (de 12 ceros), cuando hoy es de 12 billones de pesos.

Estas planeaciones no se hacen.

No buscamos emplear ni todo el suelo ni a toda la gente, ni contar con las obras y productos fundamentales para la sustentabilidad.  El simple hecho de tener basureros o “rellenos sanitarios” nos comprueba que no hacemos lo fundamental que es ser limpios y racionales con nuestras actividades.

La propia basura es dinero.  Si alguien nos cuenta que hacerlo nuevo es más barato que reciclar, estamos valuando mal lo nuevo, pues tal como lo demuestra el claro caso del petroleo, fijamos un valor para éste, que no toma en cuenta los daños causados por el mismo incluyendo las guerras y la contaminación.

¿Cómo se atiende esto?  Así: dejar de hacer lo irracional.

Crear puestos de trabajo basados en la sustentabilidad, plantar arboles que son oxígeno, madera, atractivo turístico, ecosistemas sanos que son sobre los que nos paramos y de los que dependemos.

No vivimos de las latas ni de los alimentos con conservadores.

Vivimos de la vida y es ésta la que negamos en una ciudad sin árboles y sin bichos.

Plantar cultivos no aleatoriamente, sino planeados mediante bolsas no especulativas que representen las demandas mismas.  Cada quien compra a futuro, lo que el campo ha de producir y con todos los beneficiados tomados en cuenta.  No tiene que ser la guerra para ver a quién se le fastidia “mejor”.

Hay paises como Inglaterra que tienen todos estos mecanismos muy andados.  Tampoco tenemos que inventar el hilo negro.  Sólo desempolvar técnicas y filosofías ya inventadas.

El nivel de vida depende de lo que consideremos como el estándar de nuestro país.  Si conscientemente lo concebimos como aquel estándar donde los pobres nacen por generación espontánea y los ricos nacen porque son de alcurnia o son más listos, estamos hablando del estándar de vida del neocolonialismo.

Si por el contrario ese estándar de vida coloca a las personas como entidades productivas y al empresario como lider que ha de facilitar la productividad de cada quien para cobrar 10% del valor de lo producido en pago por su liderazgo, el empresario podrá darse cuenta que a mayor productividad del trabajador, mayor rentabilidad para él como empresario.  Este esquema desaparece la pobreza como por arte de magia, pero no es magia, es tan solo el cambio de paradigma que abandona el neocolonialismo, entrando al mundo de la plena cooperación y liderazgo para la sustentabilidad.

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Una respuesta a “Tenemos Agencia Espacial y campesinos pobres.

  1. HOLA,
    Excelente artículo. Propositivo, delatador pero estimulante. Efectivamente, en la medida en que se vayan generando empresarios con una clara comprehensión de la rentabilidad enmarcada en la sustentabilidad, muchas cosas irán cambiando, principalmente el bienestar social y amabiental, sin sacrificar su ganancia.

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