Uso Activo de la Tierra

Una idea para empezar:

Usar mal la tierra como en la Ciudad de México, es una maldición a las futuras generaciones y no habla bien de nadie, más bien trae nostalgia de la sepultada y destruida Tenochtitlán (J.M. sin fumarme nada)

Le llamo uso Activo, por varias razones: (1) Cada lugar es pensado antes de ser destinado a un uso. Hay un propósito no casual y sí articulado con lo demás. (2) Se produce virtud desde la concepción de lo que eventualmente ha de ser creado. (3) La virtud genera (generar=crear=principio activo) resultados virtuosos: educación, productividad, turismo, calidad de vida.

Hay 2 imágenes contrastantes sobre lo dicho anteriormente, para que las analicemos y de ahi generemos conclusiones. Más abajo pongo algunas nada más.

La primera, es una imagen de una ciudad tenida por “bonita”, turística, pintoresca: Tequisquiapan, Querétaro, México, con cerca de 100,000 habitantes.

Tequisquiapan Querétaro, la escala mide 100 metros

Tequisquiapan Querétaro, la escala mide 100 metros

La segunda, Karlstad, Suecia, con población similar, menos de 100,000 habitantes y cuyas actividades son diversas, es centro industrial, educativo, turístico, deportivo, en fin, lo que se pueda hacer se hace.

Karlstad, Suecia, la escala marca 100 metros

Karlstad, Suecia, la escala marca 100 metros

Entre los tantos mensajes que pueden extraerse de tales imagenes enlisto unos cuantos:

  • Los espacios verdes, dan trabajo, dan plusvalía, cuidan los acuiferos, embellecen una ciudad
  • Del trabajo iniciado por la tierra, por el cuidado de la tierra, se derivan toda clase de actividades económicas, (descontando la agricultura, silvicultura, acuacultura, minería, etc., que son actividades llamadas “primarias”), decidir qué hacer con la tierra, cómo transportar sus productos, sus visitantes, qué maquinaria hacer y perfeccionar para realizar las tareas, cómo construir con mucha mano de obra NO BARATA, sino de altísima minuciosidad, calidad, tallado de piedra, escultura, arte y decoración tanto de jardines, espacios exteriores e interiores, producción de materiales de alto valor agregado y gran esmero en su elaboración
  • Para saber cómo hacer mejor lo anterior, tomar muy en serio la educación, ya no para ostentar un título, sino para hacer bien un trabajo. Uno que sepamos hacer bien cada quien. Olvidarnos del clásico “ya vine vieja, ya me voy vieja” multichambismo mediocre.
  • NO DESHACERNOS DE NUESTRA TIERRA. La que tengamos ha costado no solo tiempo y trabajo, sino guerras, muertes, muchísima historia que tiene todo el valor. Cada revolucionario que recibió un balazo para que ustedes y nosotros tuviéramos un pedazo de tierra, vale mucho, pero mucho más que cualquier cantidad de dinero que puedan pagarte por unos metros. Cuando sientas que estás en apuros y que necesitas dinero, LO ULTIMO EN QUE DEBES PENSAR, ES EN VENDER TU TIERRA. SI VENDES TU TIERRA, DEJARAS SIN SENTIDO LOS ACTOS HEROICOS DE LOS QUE MURIERON PARA DARTELA. Mejor pon tu tierra bonita y vende ahí lo que sea, pollos, tacos, elotes, piedras esculpidas, producto ajeno que revendas, flores, paseos a caballo, huertos familiares, renta espacios para que otros se diviertan en tu tierra pagándote una cuota por el servicio que les des.
  • Que una ciudad no necesita ser inmensa para funcionar. La ciudad de México (Mexico City) es el mejor ejemplo de cómo exprimir los mantos acuíferos al grado de dañar al estado vecino y ensuciar a una gran cantidad de ríos sí caudalosos, pero de aguas negras, llamadas elegantemente “Residuales”.
  • Complemento de lo anterior, ciudades chicas, pero cercanas SIN CONURBARSE, sin fusionarse, permiten atractivos tanto turísticos, como para diversión de la propia población, los niños, jóvenes, que pueden “salir” de la ciudad fácilmente. Ese fenómeno de “salir” de la Ciudad de México, es una tarea que puede tomar horas hacerla. Mientras que en una ciudad “chica”, el poder “salir” de la ciudad se hace caminando 3 o 6 cuadras de la casa y ya se llega al “bosquecito” o al lugar natural, limpio, no basurero, donde está la naturaleza.
  • No hay tierra regalada, toda está poseída y para hacer cosas como estas ciudades bonitas, hay que cooperar, sí invertir y sí pagar, pero siempre ese pago será mínimo comparado con los beneficios o ganancias recibidos. 500 personas cooperando por 1 hectarea bonita a 120 pesos mensuales generan 60,000 pesos de recursos para repartir entre el hoy campesino que solo recibe si acaso 5000 pesos ANUALES, por sembrar maíz. La construcción de invernaderos, de casa de cultura, cabañas turísticas, albercas, escuela para educar sobre cómo vivir bien.
  • Cuando digo 500 personas, no es un número loco. En cualquier escuela concurrimos alrededor de 500 familias que tenemos hijos ahí. Pagamos 200 anuales de cooperación “voluntariamente a fuerzas”, que en realidad es estirada para hacer milagros y hasta corrupción. Los niños de cualquier ranchito que van a la escuela traen celular y gastan más en “tiempo aire” para el teléfono. No tenemos problema de realmente ACTIVAR zonas verdes para desarrollar lo del punto anterior MAS LO QUE SE DERIVE. Ese es el inicio. De ahí, la cosa puede ser mejor que Karlstad
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