Una introducción muy breve

Como se que tu tiempo es valioso y no puedes leer verborrea, te diré que hay muchos principios o fundamentos del -buen- desarrollo humano, que están más que probados como exitosos. Hemos estado en este planeta muchos miles de años, habiendo destilado nuestro conocimiento y experiencia. Lo que hace falta es que nos interesemos en eso:

  • ¿Qué hemos hecho bien? y
  • ¿Qué cosas no debemos repetir?.

Hay causas y consecuencias en todo. Cuando nos enfrascamos en discusiones sobre problemas (los que sean), tenemos claro que éstos nos los causa un planeta miserable que odia a sus habitantes. Sino que son problemas causados por los seres humanos. Somos la causa, no por ser humanos, sino porque no nos interesa ver qué hicimos bien y qué hicimos mal. Nos parece más fácil atacar al político de moda.

Y para poder voltear a ver eso que sí debemos hacer y evitar hacer lo demás, necesitamos definitivamente educarnos. Se supone que eso hace la escuela. Los niños entran a kinder con dinámicas de socialización, canciones para ordenar las cosas y ponerlas en su lugar y otras buenas prácticas. 2 años duramos en kinder, para caer a una primaria donde ya no continuamos esos buenos hábitos del trabajo en equipo y la colaboración entre compañeros. El mundo se nos plantea “individualizado” y egoista, dejamos de sentarnos en una mesita con 4, 6 u 8 integrantes, para sentarnos en un pupitre solos; se dice que para no copiar. Pero nos la pasamos de hecho copiando toda la vida y desafortunadamente copiando cosas malas. En fin, ejemplos hay muchos, de cosas malas pero también de cosas buenas que hay que rescatar.

Mantener en nuestra mente un temario de cosas buenas a rescatar y cosas malas a evitar -pero no para un discurso sino para hacer cosas prácticas diariamente-, es un mecanismo sencillo, fácil para todos de seguir y uno de los mejores caminos para ir cambiando lo malo de todos esos problemas que vemos a diario.

Recordemos siempre que no es la izquierda, ni la derecha, ni el comercio, ni los economistas, ni los científicos, ni los técnicos, ni los políticos ni los narcotraficantes. Somos nosotros. No nuestra familia. Nosotros, cada uno que nos perdemos en temas estériles, cuando puede pensarse en una sana asociación como la de las mesitas del kinder, para trabajar juntos en una meta positiva. La que sea:

  • Recoger y reciclar
  • Sembrar
  • Fertilizar
  • Estudiar
  • Hacer Música
  • Hacer Deporte

Etcétera.

Sólo que ante tantas tentaciones, es necesario formalizar y darle base legal a la asociación, porque inevitablemente el tesorero con tanto dinero en sus manos tendrá antojos y si no se tienen controles, sucederá lo que siempre sucede. Ni vale la pena repetirlo. Es mejor prevenirlo, que dejar que se repita. Así con todo.

Escaparnos de esos pensamientos: “no lo haré porque … ” . La excusa que sea para no hacerlo, deberá ser sustituída por “sembrar para cosechar”. Siembra 1 semilla y salen miles. Ningún negocio es tan noble. Sembrar para cosechar es una de esas enseñanzas de la historia y de la naturaleza que no debemos olvidar sino rescatar a diario.

Los siguientes temas por aquí son exploraciones diversas alrededor de estas ideas, sobre distintos aspectos de la vida diaria, pero con soluciones prácticas que sólo dependen de una aplicación de principios fundamentales ya probados como “sembrar para cosechar” (o sea no siembres semillas malas), para evitar caer en rumbos hacia la destrucción.

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